Alcira Raquel Ranieri Sicardi (1908-2006) fue una docente, abogada e historiadora uruguaya.
Comenzó a dar clases a los 16 años en el Liceo Francés para contribuir a los ingresos de la familia. En paralelo, realizó la carrera de Derecho y tras recibirse trabajó como profesora de Derecho Constitucional en la Universidad de la República. Sin embargo, su trayectoria docente se concentró en la enseñanza secundaria. En 1930, ingresó en la Sección de Enseñanza Secundaria y Preparatoria para Mujeres, dictando cursos de historia nacional, americana y universal, y continuó luego en el Consejo de Enseñanza Secundaria, retirándose en 1973.
En 1939 se ennovió con un colega del Liceo Francés, el historiador Juan Ernesto Pivel Devoto (1910-1997), con quien se casó el 29 de junio de 1942, desde entonces pasó a firmar como Alcira Ranieri de Pivel Devoto. Tuvieron dos hijos: Juan Pablo, nacido en 1943, y Laura, en 1944.
En su producción bibliográfica, destaca un primer libro escrito junto a su esposo, Historia de la República Oriental del Uruguay 1830-1930, publicado en 1945. En él, los capítulos dedicados a las instituciones, el derecho, la enseñanza y la cultura, son de su pluma. El libro logró una reedición en 1966 a cargo de Editorial Medina, con la que publicó varios libros de su autoría exclusiva, dedicados a los siglos XVIII y XIX en España y América, períodos en los que trabajó profusamente.
Con independencia del trabajo colaborativo con Pivel Devoto, el archivo personal de Alcira Ranieri —compuesto por un volumen considerable de inéditos— da cuenta de la vastedad y diversidad de temas que enseñaba e investigaba, transitando por disciplinas como la retórica, la literatura, la filosofía, la historia, la religión y el derecho, y el dominio de varios idiomas (incluidos el latín, el inglés, el alemán, el italiano y el francés). La pluralidad de sus intereses, la profundidad de sus indagaciones y el humanismo que caracteriza su pensamiento revelan un perfil intelectual singular, resistente a toda delimitación.
Si bien su padre era batllista y ateo, se convirtió al catolicismo, eligiendo como nombre de bautismo Alicia María. Precisamente fue la religión —en especial, los orígenes del judaísmo y del cristianismo— uno de sus principales temas de dedicación intelectual; a este interés orientó los cursos y tertulias que organizaba en su casa de la calle Ellauri.
Por intermediación del sacerdote de la parroquia de Nuestra Señora del Sagrado Corazón en Punta Carretas, el padre Ignacio Marlés, ejerció junto al Dr. Arias la defensa de presos del penal contiguo que no podían costearse un abogado. A partir de 1973 asumió la defensa de su hijo Juan Pablo Pivel Ranieri y, más adelante, la de otros presos políticos.
Precisamente, su obra bibliográfica más significativa debe entenderse en el marco de la detención de su hijo en 1972, y del golpe institucional de 1973. Se trata de La amnistía en la tradición nacional. El libro fue publicado en 1974 por la editorial de Por la Patria, pero no llegó a distribuirse, siendo reeditado en 1984. Si bien fue escrito junto a su esposo, se trató de un proyecto personal, dada su preocupación por la crisis institucional, el terrorismo de Estado, el delito político y los fueros civiles, tal como se desprende de la documentación de su archivo. Tras la recuperación democrática, se embarcó en otro proyecto, que no llegó a publicar, sobre “el proceso cívico-militar”, del que se comparten aquí varios manuscritos.
Al recordar su etapa escolar en el colegio de las Hermanas Domínicas, en Punta Carretas, la dirigente tupamara y ex vicepresidenta de Uruguay Lucía Topolansky se refirió a la huella que Alcira Ranieri dejó en ella: “Te hacía amar la historia, te contagiaba su entusiasmo, te daba clases con un sentido moderno tremendo y era incapaz de tomarte una lección de memoria. (…) Te compenetrabas de tal manera que su clase era a la que el grupo más quería ir” (Cohen, Los indomables, pp. 41-42).
Realización: Dra. Mariana Moraes y Mag. Carolina Porley en el marco del proyecto de investigación “Arcontes del Pasado. Intelectuales del Estado en la definición y gestión del patrimonio documental del Uruguay”. Financiado por el Fondo Clemente Estable (FCE_3_2024_1_180778)- Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) Digitalización: Archivóloga Bettina Alberti Agradecimiento A la familia Pivel Ranieri y a Aurora Martínez, quienes proporcionaron materiales y testimonios de gran valor para la construcción de este sitio.