Ema Risso Platero nació en Montevideo en 1915, y murió en París, en 1981. Fue una escritora y diplomática uruguaya, aunque también incursionó en la actuación y en las artes plásticas.
Desde niña, su vida estuvo marcada por los viajes. Se forma en la Sorbona de París, y luego en el Bedford College de Londres. Escribe tanto en francés como en español, aunque también domina otras lenguas, como el inglés y el italiano.
En 1946 ingresa al cuerpo diplomático de Uruguay, como agregada cultural en Francia. En años de posguerra, se transforma en la única mujer designada por un país extranjero ante el gobierno francés. Con los años, también cumplirá su labor en Londres, Tokio y Praga.
Regresa a Montevideo en varias ocasiones y vive algunos periodos en Buenos Aires. Sus dotes sociales, sus inquietudes culturales, su don para el recitado, pero también su siempre elogiada belleza, le permiten el acercamiento a distintos círculos intelectuales y artísticos. Desde la capital uruguaya, se vincula con Susana Soca y con Jules Supervielle, protagonizando, de este último, la versión uruguaya de La belle au bois (1941) en el Teatro del Sodre. En Buenos Aires logra la amistad de figuras como Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares, en un vínculo perdurable que los encontrará más allá del Río de la Plata.
Borges escribe el prólogo para el libro de cuentos Arquitecturas del Insomnio (1948), e introduce colaboraciones de la autora en LOS ANALES DE BUENOS AIRES, publicación que dirigía. Incluso, el argentino le dedica La escritura del Dios, narración que integra El Aleph (1949).
Además de su volumen de cuentos, Risso Platero publica en francés Le prochain Testament (1942), con prólogo del historiador Roberto Levillier, y los poemas de Deux bords d’océan. Asimismo, escribe Makeda, un poema dramático en tres actos.
Además de dar conferencias sobre literatura, la autora participó en distintos publicaciones periódicas a través de cuentos, poesías y crónicas, estas últimas impulsadas por sus recurrentes viajes. LA NACIÓN de Buenos Aires, las revistas ALFAR y ENTREGAS DE LA LICORNE de Uruguay, así como los diarios EL PAÍS, EL DÍA, ACCIÓN y LA MAÑANA, son algunos de los medios gráficos con las cuales colaboró. Asimismo, en su faceta de pintora, Risso Platero logró exponer sus obras en Montevideo, Niza y Londres.
Recibida con entusiasmo en un comienzo, su literatura no logró consolidarse. Promesa de juventud, autora olvidada, mujer inconclusa, su particular vida fue inspiración para Emma, karma de Borges (2009), novela biográfica del escritor Fernando Loustaunau.
El francés Luc Ardant escribió sobre la joven autora: “Porque sin exagerar, Ema Risso Platero es una de las mujeres más atractivas de Latinoamérica. Joven, hermosísima, inteligente, espiritual, profunda, sensible, fue colmada por dioses generosos de múltiples dones, uno solo de los cuales bastaría para llenar de felicidad la vida de un mortal”. Jorge Luis Borges, desde su amable prólogo a Arquitecturas del Insomnio, destaca que “quizá lo más precioso de este volumen sea lo poético, no sólo perceptible en frases aisladas [...] sino en el agradable horror de los argumentos, en las íntimas formas de la invención”. Asimismo, pronostica que “las vigilias del porvenir serán generosas con quien ha concebido y ejecutado estas fervientes páginas”.
Ema Risso Platero murió en París, en 1981. Un año después, su archivo personal fue donado a la Biblioteca Nacional de Uruguay.
NOTA Dedicada a Ema Risso Platero, esta página surgió a partir de una animada y amistosa conversación mantenida con Fernando Loustaunau en el Museo Nacional de Artes Visuales, donde estaba desempeñando funciones como curador, en colaboración con María Eugenia Grau y con Enrique Aguerre, director del Museo. Sus muy apreciadas investigaciones sobre esta figura uruguaya, casi desconocida, que rescata de distintas fuentes documentales y literarias, la sutileza de sus agudas observaciones, habilitan un margen donde su imaginación dio lugar a una novela, Emma, karma de Borges, 2009, que revela acontecimientos no solo concernientes a la escritora y a su obra sino a un ambiente rioplatense y universal, que fue el espacio cultural que Fernando Loustaunau transitaba y recreaba en la diversa y, con frecuencia, divertida pluralidad de sus escritos. L. B. de B Investigación y realización: Bruno Martinelli Agradecimientos: Al Archivo Literario de la Biblioteca Nacional y a la Sala Uruguay de la misma institución.
Investigación y realización: Bruno Martinelli Agradecimientos: Al Archivo Literario de la Biblioteca Nacional y a la Sala Uruguay de la misma institución.